Una vieja leyenda griega cuenta que hubo un tiempo en que todos los hombres eran completamente felices.
Pero desperdiciaron tanto su felicidad que Zeus, el Dios del Olimpo , decidió quitarles ese don y esconderlo en un lugar inaccesible. Así, el mayor problema fue, pues, encontrar un escondite.
Cuando los dioses menores fueron convocados para resolver este problema, propusieron lo siguiente: “Enterremos la felicidad del hombre en lo hondo de la tierra”. Pero Zeus contestó: “No, eso no será suficiente. Cavará y la encontrará”.
Entonces los dioses replicaron: “En ese caso, tiremos la felicidad al más profundo de los océanos o llevémosla al pico más alto de las montañas”. Zeus respondió: “No, pues tarde o temprano, el hombre explorará las profundidades de todos los océanos y escalará las más altas montañas, entonces la encontrará ”
Los dioses menores insistieron : “ Esto no falla, llevemos la felicidad a otra galaxia, allí nunca la encontrarán”. Zeus impaciente respondió : “ NO, el hombre del futuro construirá naves espaciales y navegando por el infinito la encontrará fácilmente”
Entonces, los dioses menores concluyeron: “No sabemos dónde esconderla. Parece no existir, ni en el espacio, ni en la tierra y ni en el mar, lugar alguno en que el hombre no pueda descubrirla un día”. Y sabiamente, Zeus dijo: “Esto es lo que haremos con la felicidad del hombre. La ocultaremos en lo más profundo de sí mismo, porque este es el único lugar en donde él nunca pensará en buscarla.”
Desde ese tiempo hasta la actualidad , concluye la leyenda, el hombre la busca incansablemente en lo más recóndito del universo , desconociendo que la lleva consigo mismo…